Es lo que hay. El musical de Nelly, crítica completa

Mucho más que un stand up, Es lo que hay es el debut como dramaturga de la actriz Claudia Racconto que nos ofrece un texto fresco, genuino y en gran parte autorreferencial. Sin embargo, en su confección ha sabido borrar las marcas del “yo” Claudia para poner en boca de Nelly las propias vivencias.

Nelly es una mujer adicta a ser adicta, que entra en escena poniéndonos a los espectadores como sus compañeros de terapia de grupo. Ansiosa en el modo, nos cuenta por ejemplo que ha llegado a descargarse una app en el teléfono para detectar al hombre equivocado y de ese modo estar prevenida. Es que viene de mal en peor involucrándose afectivamente con los hombres.

Con humor reflexivo nos permite reparar en las imposiciones sociales sobre “el deber ser feliz”, como si pasar por momentos de tristeza, angustia o aburrimiento no fueran posibilidades válidas a la hora de vivir. Nelly está tan condicionada por sus frustraciones y tironeada por los mandatos que recurre a las pastillas “de la felicidad” quedando atrapada en un círculo vicioso.

Hasta ese momento el tono del espectáculo es el del stand up, un monólogo que entra en diálogo con el público –aunque no suelta el micrófono- haciendo una crítica a las tendencias insalubres de la sociedad. Como este es un género nuevo para la actriz, se apoya en la comedia musical que sí ha transitado largamente. Entonces anexa canciones para relatar cantando parte de la historia.

Las más logradas son Cosas que me hacen feliz, tomada de la película La Novicia Rebelde. Con música de Richard Rodgers y letra de Oscar Hammerstein II. En ésta se da el gusto de probar el tap y lo resuelve con un estilo naif. Otra de las canciones es un rap que da cuenta del listado de pastillas que llega a consumir, muy ingeniosa en la verborragia y en la composición de ese vademécum que no deja afuera a ninguna; y por último Sin las montañas, que relaciona los estados emocionales con la geografía mendocina, ganando en la comunicación con la platea.

Más exigida se la percibe en las notas del soul con un tema que podría ser suprimido.

Otra observación es la dosificación de la energía. El espectáculo está muy arriba todo el tiempo dejando pocos momentos para asimilar críticas certeras sobre el modo de relacionarnos, las dependencias, las apariencias, el encorsetamiento, etc.

Como son todos planteos tan urbanos y tan generación z; el vestuario de Raquel Delú, que remite directamente a un musical de los ’50 debería mucho más justificado en el guión. Porque de lo contrario queda con una impronta muy fotográfica de diseño y colores que dan bien en cámara, pero que no acompañan temporalmente esta temática de tanta actualidad.

Es lo que hay, apuesta a la naturalidad. Al prefiero ser yo. Es lo que hay no sólo es lo que se vio. No es una obra cerrada. Es un espectáculo que corre con nuevos desafíos cuando se modifique el espacio donde sea presentado. /S.L.

Ficha Técnica

Dirección, dramaturgia y actuación: Claudia Racconto

Vestuario: Raquel María Delú

Escenografía: Raquel María Delú

Peinados: Daniela Funes, Camila Jardel

Fotografía: María José Navarro Sardá

Diseño gráfico: Coca Carbone

Asistencia de dirección: Daniela Funes, Camila Jardel

Coach vocal: Estela Leiva