El Sagrado Testamento, crítica completa

Al filo de lo hereje, El sagrado testamento retoma las relaciones entre monjas que se planteaban en Sorpresas, la exitosa obra del off Brodway de Dan Goggin. En esta secuela ya no está Adrián Sorrentino (que encarnaba a Sor Humberta) porque está presa en Carmensa según el nuevo libreto de Aníbal Villa quien dirige el espectáculo y vuelve con su personaje de Sor Soledad.

Pero aunque no conozcamos esos antecedentes, entramos de lleno en tema de un modo poco convencional. El conflicto central que es la muerte de la madre superiora Sor Regina -interpretada por Rodrigo Navarro Sardá- sucede detrás de un telón transparente. Y ese juego de teatro de sombras, aporta misterio con las siluetas de los cuerpos de los actores, en la intriga inicial.

Otro aditamento que nos mantiene atentos como espectadores es la participación que nos da Sor Soledad en canciones religiosas; por ejemplo coreando y haciendo palmas en El Señor de Galilea. Y si no nos acordamos la letra, la podemos tararear.

Una vez abierto el telón se despliega una sucesión de hilarantes situaciones desencadenadas para ver quién se queda al mando del convento. Entonces deciden liberar la contienda en una cena show con bienvenida en todos los idiomas. Parodia a la Fiesta de la Vendimia que para hacer notar que es muy internacional da cabida a los saludos políglotas. Hasta en para- gu- a- yo. Una bienvenida de Sor Leo, (David Laguna) que tiene su destaque en el monólogo donde explica por qué lee Leo.

Sor Amnesia (David Páez) tiene su momento cuando las hace afinar; Sor Nadia (Cristian Coria) es la incorporación al staff y además de sus precisas piruetas en el estrecho pasillo de la sala, mantiene largas conversaciones con la fonética del rumano.

La batalla fuerte (y lo fuerte del espectáculo) se da entre Sor Roberta, Darío Martínez; y la sobrina novicia de Sor Reggina (también Navarro Sardá). Este último personaje es un insert surrealista.

Al estilo de un ring side de Las Vegas, sobre la única escenografía telón de luces led, el aplausómetro de la platea se va marcando de acuerdo a la ovación de los espectadores. Y Sor Roberta directamente llegada desde Real del Padre gana por knock out con sus danzas urbanas. El Shaky Shaky, lo saca afiladísimo.

Las sólidas actuaciones, son las que sostienen un espectáculo de dramaturgia inconsistente, en el que valen más las peripecias de cada intérprete que lo que se está contando. Tan flexible es que puede durar entre una hora y media o dos si los protagonistas se hacen eco de los festejos del público.

El texto es revelador en ese sentido cuando declara “en nuestra orden manda el business show”.

Aunque juega en la cornisa de lo irreverente poniendo la voz en off de Dios; peca en la insolencia de contar cómo José López revoleaba bolsos con dinero; y confiesa pecados capitales entre hermanas, El sagrado testamento nunca ofende. Nunca es blasfema. Si hasta vimos a un juez de la Suprema Corte salir cantando por la Almadea Vienen con alegría señor./S.L.

Ficha Técnica

Dirección y texto: Aníbal Villa

Asistencia de dirección: Rodrigo Navarro Sardá

Con: Darío Martínez, Rodrigo Navarro Sardá, Aníbal Villa, David Laguna, David Páez y Cristian Coria

Producción: Nicolás Hemsy Producciones

Preparador vocal: David Páez

Coreógrafa: Daniela Colomer

Vestuarios: Yanina Di Munno

Jefe técnico: César Tacheret