El lobo

En las aldeas de alemanes del Volga todavía quedan rastros de las tácticas de defensa que este pueblo utilizó tanto en Rusia como en la Argentina: casas sin puertas al frente, sótanos para resguardarse largos períodos, calles sin salidas para evitar la propagación del ataque y sobre todo la evasión constante de sus habitantes con el resto de los pueblos vecinos.

Pero adentro de estos fuertes que han quedado aislados en la provincia de Entre Ríos viven muchos jóvenes que todos los días intentan saltar esas murallas para ir más allá. Murallas muchos mas fuertes que las puertas de los sótanos y más anchas que las paredes de adobe. Es la propia sangre que reclama la vuelta de estos jóvenes que vagan en la noche por las ciudades cercanas contagiándose de todo aquello prohibido, infeccioso y que nunca llegará a su aldea.